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Si no tienes las llaves, no son tus monedas

Ilustración sobre la custodia de criptomonedas

Hay una frase que se repite tanto en cripto que ha perdido fuerza de tanto oírla: not your keys, not your coins. Si no tienes las llaves, no son tus monedas. Suena a eslogan, y por eso mucha gente la ignora. Pero describe algo muy concreto.

Qué compras exactamente cuando compras en un exchange

Cuando compras bitcoin en un exchange, no recibes bitcoin. Recibes una anotación en la base de datos de esa empresa que dice que te deben una cantidad de bitcoin. Es parecido al saldo de tu cuenta corriente: el banco no guarda tus billetes en una caja con tu nombre.

Mientras la empresa funcione, la diferencia es invisible: pides retirar y te lo mandan. El problema aparece justo cuando más te importa, que es cuando la empresa deja de funcionar.

Las llaves privadas, sin misticismo

Una llave privada es un número enorme. Quien lo conoce puede mover esos fondos; quien no, no puede. No hay departamento de atención al cliente que lo arregle. Eso es a la vez la gran ventaja y el gran riesgo:

  • Nadie puede quitarte lo que custodias tú.
  • Nadie puede devolvértelo si lo pierdes.

Esa simetría es la parte incómoda, y la que casi nadie explica cuando te anima a “sacarlo todo del exchange”.

Entonces, ¿qué hago?

No hay una respuesta única, pero sí un criterio que funciona bien: la custodia propia debe crecer con la cantidad, no al revés.

Situación Dónde tiene sentido
Estás empezando y son cantidades pequeñas Exchange conocido, con verificación en dos pasos
Ya es una cantidad que te dolería perder Cartera propia, con la frase de recuperación en papel
Operas a menudo Una parte en el exchange, el resto fuera

Lo que no tiene sentido es el término medio sin pensar: dejarlo todo en una plataforma porque da pereza, o pasarlo todo a una cartera que no sabes usar y apuntar la frase de recuperación en el móvil.

El error que más veces hemos visto

No es que hackeen un exchange. Es alguien que pasa sus fondos a una cartera propia, guarda la frase de recuperación en una nota del teléfono o en una foto, y pierde el móvil. La custodia propia traslada el riesgo, no lo elimina: pasa de depender de una empresa a depender de tus costumbres.

Si das el paso, dalo entero: la frase de recuperación en papel, escrita a mano, en un sitio donde no se moje ni se queme, y probada antes de mover nada serio.

Para seguir tirando del hilo

La custodia es una pieza de algo más grande: dejar de depender de un único tercero para cualquier cosa importante. De eso va qué es ser descentralizado.

Y antes de mover nada serio conviene tener resuelto el colchón —el fuck you money— y saber que las decisiones malas casi nunca vienen de no saber, sino de los sesgos.

En Descentralizados trabajamos las tres cosas en ese orden.


Esto es material formativo, no consejo financiero. Cada uno decide qué riesgo asume con su dinero.